Laurence Bouchet, el viaje de una filósofa sin fronteras

Todas las fronteras, dicen, son imaginarias. Sin embargo, en los mapas podemos visualizar cómo los territorios están marcados, separados por líneas que indican dónde empieza y dónde termina una región. La francesa Laurence Bouchet está dispuesta a cruzar esas mismas fronteras, imaginarias o no, con una herramienta infalible: la razón.

Un viaje desde Francia hasta MarruecoS

Desde Pontarlier (Francia) a Casablanca (Marruecos), a bordo de La Philomobile, reafirmará la creencia de que aunque no todos tengamos la misma opinión, especialmente si pertenecemos a culturas distintas, sí contamos con algo que nos une: la capacidad de pensar, o de ir más allá, razonar nuestras ideas desde un punto de vista diferente al habitual. En la ruta, Madrid también es una parada. Villarejo de Salvanés tendrá el privilegio de descubrir esta una furgoneta filosófica paseando entre sus calles, y los abuelos y los nietos serán los protagonistas de esta práctica de dialogar.

Fotograma de Laurence Bouchet en el interior de La Philomobile

Laurence Bouchet, quien durante 25 años fue profesora de Filosofía, no ha dejado ni un momento de animar a sus alumnos y a todas las personas que se encuentra en el camino “a pensar por sí mismos”. “A participar, a descubrir el placer del asombro y al cuestionamiento, a ser autónomos. Mientras toman sin inhibición la cultura en la que se bañan”.

Hace cinco años, motivada por agitar el pensamiento en cada lugar, inició el proyecto que invita a filosofar en la ciudad, dirigiendo talleres en prisiones, escuelas, bibliotecas, negocios; además de ofrecer capacitación en práctica filosófica a maestros, educadores y animadores socioculturales. Porque… ¿De qué sirve el conocimiento si no se comparte?.

Diálogos filosóficos guiados por Laurence Bouchet
Las prácticas filosóficas llegan a las calles

“Para democratizar el enfoque filosófico inventé el concepto de Philomobile: una furgoneta convertida en un centro de discusión que permite filosofar con todas las personas”. En la práctica es un medio que transporta no solo los cuerpos, sino también las ideas y, a su vez, se va alimentando con las experiencias de quienes las comparten.

Por ello, este viaje que emprende cruzando un continente a otro, es una oportunidad para el encuentro con aquello que resulta diferente y así profundizar en las formas de pensar que se gestan entre quienes conforman las diversas culturas. Un diálogo filosófico en el que su gran valor será precisamente la posibilidad de mezclarnos, de juntarnos.

Laurence Bouchet plantea este proyecto basado en el cuestionamiento socrático que fomenta la escucha y la atención, con el propósito de preguntarnos, primeramente, si entendemos lo que dice el que está a mi lado; para ello, antes que todo, es necesario escucharlo. A partir de ese momento, de la escucha, es cuando reflexionamos si compartimos su punto de vista y en cuál es la diferencia entre su idea y la nuestra.

Cartel promocional de La Philomobile

 

“En un mundo en crisis donde los pensamientos se congelan (…), donde los hombres se enfrentan entre sí sin siquiera tratar de entenderse, donde a menudo reaccionamos antes de pensar, es posible enfrentarnos de otra manera: Tomarse el tiempo para filosofar mientras camina y eso es lo que pondremos en práctica durante este viaje”. Desde Al Fresco estamos seguras de que la filosofía, como Laurence Bouchet, no tiene fronteras.

La magia de La Philomobile