La noche en llamas 2019

El camino del esparto podía recorrerse desde cualquier punto: La Asociación de Mayores, la Plaza de la Iglesia o la Casa de la Tercia. En cada espacio las personas que disfrutaron de la Noche en Llamas, habitaron el esparto de diferentes maneras. 
 
En la calle San Andrés, justo en uno de los costados del Hogar del Pensionista, se encontraba el muralista Murphy realizando una pintura en honor a los esparteros de Villarejo de Salvanés y sus manos trabajadoras. La gente, al pasar, se detenía a curiosear, a manifestar la fascinación por la obra o a contar historias relacionadas con el esparto, de generación en generación. 
 
Frente al Castillo, justo en medio de la plaza, un grupo de esparteros de Villarejo mostró la hilada tradicional de cuerdas, un oficio aprendido desde la niñez para muchos de ellos. A su lado, el corro espartero Las Caracitanas de Charlie (Perales de Tajuña), se juntaron con artesanos de Villarejo, Belmonte y Valdaracete para trenzar y trenzar, enseñando quienes deseaban sentarse con ellos para aprender las distintas técnicas y manejos con esta fibra natural. 
 
Allí, además, se encontraban los residentes de #HabitarElEsparto, quienes recién llegados a este lugar, empezaron a descubrir rostros, anécdotas y particularidades del pueblo. Entre ellas, el histórico edificio de la Casa de la Tercia, escenario de una experiencia sonora fascinante: El Museo Efímero «Sonidos en peligro de extinción: Los sonidos del Esparto», creado por la periodista Stèphanie Chiron, donde niños, jóvenes y mayores vivieron la representación de esta fuente de subsistencia y de conocimiento del entorno natural.
 
Os dejamos algunas fotos que dan cuenta de todo.
Seguiremos habitando el esparto.